Gotham Chopra: Componiendo canciones con mi amigo, Mike

Cuando estaba en mi segundo año de Universidad viviendo en un campus (en Columbia, NYC) con cuatro compañeros de habitaicón, cada vez que sonaba el teléfono había carreras para vier quién respondía. Todos queríamos ser el que escuchara el “hola” al otro lado por si se trababa de una llamada de mi amigo Michael Jackson.

La mayoría de esos días, Michael estaba alojado en el ático del Four Seasons, a unas 60 manzanas de donde yo vivía en el Upper Westside de Manhattan cerca de Harlem. Yo atravesaba felizmente la ciudad, pasaba el control de seguridad que sabía que yo tenía acceso libre a la suite de Michael, subia en el ascensor y pedía comida al servicio de habitaciones y veía peliculas.

Eventualmente, Michael y yo nos poníamos a trabajar. Trabajaba en un nuevo disco y me preguntó si le ayudaría a escribir letra para las canciones. Era una relación informal – atravesaba la ciudad con una mochila llena de diccionarios, y libros de antónimos y sinónimos y de ritmica. Michael solía tararear las cancioes y hablar de lo que quería decir con la canción y ambos intentábamos unir nuestras habilidades y sacar la letra. Hicimos buenos trabajos. Michael me hizo jurar secretismo aquellos días. Lo hice feliz.

Cuando acababamos esas sesiones, normalmente sobre las 2 de la madrugada o así, Michael sacaba del cuarto de baño un saco que tenía allí guardado. Dentro había varios miles de dólares. Me preguntaba cuando quería. Yo me encogía de hombros y me daba un par de miles. Luego, recogía mis diccionarios y resto de libros en la mochila y llamaba a mis amigos para quedar en la ciudad. Una hora más tarde lo estabamos fundiendo en Flashdancers.

Michael siempre sentía envidia cuando el contaba mis aventuras con mis amigos. Mas de una vez, se vestía, poniéndose algo casi como disfraz, y se preparaba para salir conmigo, pero en el último minuto daba marcha atrás o sus guardaespaldas le decían que no podía hacer ese tipo de cosas. En su lugar, se ponía un gran vaso de zumo de naranja y se ponía a ver viejas películas en TV, pidiendome que me gastara unos dólares extra por él. Yo lo hacía felizmente.

Mi amistad con Michael fue muy especial para mi, y quiero pensar que también lo fue para él. Durante los últimos años, siempre me fastidió tener que explicar los origenes de nuestra amistad – que le conocí cuando yo tenía 15 años y nos caímos bien enseguida. Pasé días en Neverland Ranch, mi hermana, primos, u otros amigos se nos unian en días fantásticos llenos de caramelos, recreativos, peliculas a media noche y las absolutamente mejores galletas de chocolate de todos los tiempos. Asímismo él visitaba nuestra casa en Massachusetts (también era muy amigo de mi padre) donde dormia en la habitación de invitados. A mi madre le daba mucha impresión el hecho de que cada mañana, Michael intentara hacer su cama (muy malamente) y se ofreciera a hacer el desayuno (muy malamente). Cuando tuve 17 años, Michael me invitó a ir de gira con él, iba a Europa a hacer los mayores conciertos de rock de su época (Dangerous tour) y quería compañía. Supliqué y pedí a mis padres que me dejaran ir y finalmente me dijeron que si. No era una mala forma de pasar el verano de la Highschool.

Al pasar los años, cuando Michael tuvo que plantar cara a los escandalos, yo recordaba mis experiencias con él cuando era joven. La gente me solía preguntar si yo había tenido que experimentar algo extraño o molesto con él. Yo respondía con la verdad de todos mis años con él, en todos y cada uno de los momentos, Michael no hizo nada más que tener un comportamiendo digno y apropiado, ni una sola vez hizo nada que pudiera parecer escandaloso para mi. Así de simple.

Mirad esto. En aquellos días de estudiante. Una noche me llamó con pánico. Se había casado con Lisa Marie Presley y necesitaba consejo… consejo sexual. Estaba increíblemente nervioso y dijo que quería asegurarse de que Lisa quedara impresionada por sus “movimientos”. Me preguntó si tenía algun consejo. Le respondí con una palabra “preliminares.”

“¿De verdad?” Contestó. “¿A las chicas les gusta?”

Durante los últimos años, mi relación con Michael evolucionó y maduró muy bien. Ambos llegamos a ser padres y esa fue la piedra angular de nuestras más recientes conversaciones de los últimos meses. Devolvíendole el favor de mis días como “consejero de composición,” él le puso un apodo a mi hijo medio indio, medio chino, “The Chindian” algo que acompañará siempre al pequeño Krishu Chen Xing Hua Chopra. Hablamos sobre lo genial que sería para nuestros hijos crecer juntos, ser tan buenos amigos como nosotros, y comerse el mundo. Michael admiraba el hecho de que yo hubiera podido encontrar a una esposa, mantenerla y ganarme su confianza. Yo bromeaba diciéndole que todo era ¡por los “preliminares”! Cuando su hija Paris sufrió una caída accidental hace unos años, Michael llamó a mi mujer Candice (fisioterapeuta) pidiendo que fueramos a su casa para hacerle un reconocimiento.

Lo hicimos, Paris se había caído de un arbol y se había hecho un corte profundo cerca de un ojo. Michael estaba devastado y me confesó que se sentía como el peor padre del mundo. Le calmé mientras Candice ayudaba a Paris a levantarse de la cama donde estaba tumbada para llevarla a Urgencias donde le dieron unos simples puntos. Cuando le dije el plan a Michael, me metió en el baño, cogió un saco lleno de dolares de debajo del baño y me preguntó cuando necesitaría para Urgencias.

Sacudí mi cabeza y le dije: “esto lo pago yo.”

Descansa en paz mi amigo.

Gotham Chopra

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~ por elblogquetemereces09 en agosto 15, 2009.

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